miércoles, 10 de junio de 2009

CRÓNICA: "REGRESO INOLVIDABLE"


¿Quién iba a pensar que un fantástico viaje de la “promo” de tu colegio iba a ser la anécdota más traumante de tu vida? Pues para mí sí lo fue…


Eran exactamente las 5 de la tarde del 19 de setiembre y todas las alumnas de la promoción 2006 del Colegio Nacional Santa Rosa, salían del hotel muy felices y cansadas a la vez por todos los días de paseo en la imperiosa ciudad del Cuzco. Subían al ómnibus que las estaba esperando, eran 6 ómnibus realmente, por la cantidad de alumnas, pero todos los buses se venían juntos formando una caravana. Cuando partimos en el bus se hacían oraciones para pedir a Dios que así como nos trajo con bien al Cuzco, así nos lleve a nuestra ciudad natal: Trujillo. Luego se cantaban algunas canciones que nos enseñaban las madres dominicas en el colegio y que las cantábamos en las formaciones del colegio. Terminamos de cantar y rezar y cada una se tapaba con sus abrigos o colchitas para abrigarse del frío que había en la carretera del Sur.


Cerré mis ojos y al parecer me quedé dormida y desperté en Puno cuando me sentía mareada y con la temperatura baja, estaba completamente fría y lo único que quería era vomitar, felizmente nuestro bus contaba con la presencia y la atención de una lindísima y muy amable terramoza que me auxilio y me venía ayudando a recuperarme y no sólo a mí sino a mis demás amigas que venían en el bus y tenían los mismos síntomas que yo. Bueno así estaba yo, hasta que logré recobrar nuevamente el sueño y fue por varias horas, más o menos alrededor de unas 5 horas, pero yo hubiera querido no despertar hasta Trujillo, pero lamentablemente no fue así.


Mi bus era el último, osea el sexto. Eran alrededor de las 6 de la mañana y de repente me levantó un fuerte impacto, fue el impulso del freno que puso el chofer del bus en el que iba, y cuando me despierto pero aún un poco delicada y no me dio ganas de levantarme, aún estaba mediodormida, hasta que sentí un sonido fuerte, y una punzada en el corazón que me levantó de un solo golpe, y fue el salto que dio mi profesora-tutora de su asiento hasta la puerta del bus. Todas nos asustamos y más yo cuando estaba de frío y me asomé a la ventana que estaba empañada de neblina, la limpió y… oh! Sorpresa lo que vieron mis ojos no lo podían creer, era el bus que venía delante de nosotras, estaba echado de costado y todo destrozado, y mis compañeras de otra sección, pero de mi promoción estaban atascadas entre los fierros del carro y pedían auxilio y que las saquen pronto.


Mi corazón latía más rápido y con más fuerza, entre en estado de nerviosismo, entre en shock y lo único que hacía era llorar y pedir ayuda para una de mis mejores amigas que viajaba en ese bus accidentado, no bajé porque no me permitían salir de allí y sólo alcanzábamos entre todas, colchas y abrigos para tapar a las chicas que iban sacando del bus. Tanta fue mi desesperación de ver a mis amigas que salían sangrando, con heridas y raspaduras, y escuchar los gritos de auxilio de las chicas que se quedaban en el ómnibus que de tanta impotencia y desesperación me desmaye, así parece y desperté en la cama de un hospital del pueblito de Puquio en Ayacucho con una enfermera que me ponía algodón con alcohol en la nariz para que despertara.


Apenas reaccioné y salté de la cama corriendo y buscando a mi amiga Mayra para saber cómo estaba, la encontré en una silla de ruedas con unos chichones en la cabeza, fue muy feo y nos pusimos a llorar apenas nos abrazamos después de vernos cara a cara. La abracé con tanta intensidad que no quería soltarla, me contó que gracias a Dios ella estaba bien comparándola con algunas chicas que estaban con los huesos rotos, con el rostro desfigurado y con heridas más graves que las de ella. Era un momento más que desesperante, era triste…


Luego me quisieron llevar al ómnibus porque el pequeño hospital estaba lleno, pero yo no quise y me dieron tranquilizantes y no me despegue para nada de mi amiga. Ya estaba más calmada y salí del lugar para buscar un teléfono para llamar a mi madrina para que avisara a mis padres que yo estaba bien, ya que en casa no tenía ni teléfono ni teníamos celular y supuse que mis padres y más mi madre iban a estar muy alarmados. Llamé a casa de mi madrina y avisé que estaba bien, ellos también estaban alarmados porque en Trujillo se daban las noticias que el ómnibus se había caído al abismo y que había muertos pero no se daban nombres, bueno la calma llegó a casa y a mí.


Retornamos a Trujillo, claro más tarde de lo programado por el accidente, y estaban en el colegio todos nuestros familiares y los medios de comunicación queriendo saber de lo ocurrido. Bueno abracé a mis padres y a mi hermanito tan fuerte que se me vino a la mente la imagen del abrazo con mi amiga en aquel hospital de Puquio.


Llegué a casa y lo primero que hice fue agradecerle a Dios por traerme viva a casa y le pedí por mis amigas que se quedaron en el hospital y algunas que fueron llevadas a Lima, cerré mis ojos y desperté al día siguiente. Y ahora recuerdo con grandes sentimientos encontrados el viaje de mi promoción de mi secundaria.

Bienvenidos! :)


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